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¿Verdadero o falso que comer sandía en la noche “te hace daño”?

La sandía es uno de los frutos más dulces y deliciosos que podemos disfrutar en verano, pero en muchas temporadas lo solemos consumir, sobre todo como una de las frutas típicas del desayuno.

Pero qué hay de cierto en la creencia de que comer sandía de noche te provoca malestares estomacales. Primero, repasemos de qué está compuesta y cuáles son sus aportes nutricionales.

La sandía es un 90% de agua y ofrece otras propiedades y beneficios: contiene vitamina A, B, C; minerales como el potasio, el magnesio, el manganeso, el hierro y el fósforo, lo que ayuda a regular el organismo y al sistema inmunológico.

En resumen, te ofrece una excelente hidratación, es baja en grasa y calorías, tiene un efecto antioxidante y también aporta fibra a tu cuerpo. Entonces, ¿de dónde salió la creencia de que “te hace daño” si de hecho ayuda a la digestión?

¡El azúcar!

En realidad comer sandía por la noche no afecta notoriamente a tu salud, ni provoca malestares estomacales, lo que pasa es que este fruto es considerado uno de los alimentos con un alto contenido glucémico, lo que eleva el nivel de azúcar en la sangre, y esto es poco conveniente por la noche debido a ciertos factores, entre ellos la falta de actividad.

Los alimentos de alto contenido glucémico son recomendables por la mañana porque brindan energía que será consumida en el día, pero algunas veces se retiran de ciertas dietas sobre todo para personas que padecen diabetes.

Cómo funciona tu cuerpo durante la noche

Durante la noche, el cuerpo segrega hormonas contra reguladoras del organismo que son opuestas a la insulina, una hormona que se encarga de regular la cantidad de glucosa de la sangre.

La resistencia entre ambos tipos de hormonas provoca que se eleven, sobre todo con picos altos de insulina que a la larga tienen consecuencias como aumento de peso, riesgo de padecer diabetes, obesidad y mermar las horas de sueño al día.

Comer sandía una sola noche no te afecta, pero… como en todos los aspectos de tu vida: “los excesos sí que son malos”.

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