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Cómo identificar si te estás haciendo la víctima

Una persona puede ser víctima de alguna circunstancia, pero una vez superada, aprende a aceptar y respetar lo que no puede controlar. El problema es cuando esa persona se queda en la faceta de víctima y ni siquiera lo hace de forma consciente.

Este tipo de personas terminan volviéndose tóxicas, pero no sólo para los demás, sino también para sí mismas, por eso es importante evaluar y reconocer si te estás haciendo la víctima y cómo salir de esa situación.

Cómo es una persona que se hace la víctima

Una persona que se victimiza tiene como objetivo manipular para conseguir su objetivo, sea cual sea, esto provoca que su comportamiento haga sentir culpables a los que están a su alrededor buscando compasión y si no la consigue, entonces se auto compadece.

Una persona que se hace la víctima antepone las necesidades del otro por encima de las suyas para ejercer un tipo de dominación donde busca solo el beneficio propio. Utilizan el chantaje emocional para lograr que los que están a su alrededor cedan.

Estas son algunas señales que te harán saber si te estás haciendo o una víctima o si estás cerca de una.

  • Creen que el mundo está en su contra.
  • No asumen responsabilidades de lo que les pasa, siempre es por alguien más que no lo entiende o no lo comprende, o no lo ayuda.
  • Tienden hacer más grandes los problemas, si algo se puede resolver con una simple disculpa, buscan más razones para hacer sentir culpable a la otra persona.
  • Consideran que siempre les pasa todo lo malo, así que creen que todo lo malo sólo les pasa a ellas y no saben por qué.
  • No ofrecen disculpas por su comportamiento. Cuando dañan a otras personas suelen justificar su comportamiento en su historia de vida.
  • Se consuelan a sí mismos. Si no encuentran consuelo en los demás, se auto compadecen.
  • Suele ser una persona rencorosa. No perdonan lo que consideran son los errores de los demás. En ocasiones ofrecen mucho, pero para obtener más, esto se convierte en un arma para manipular a la hora de pedir.
  • Toman todas las decisiones. Casi siempre hacen lo que quieren y logran que los demás lo hagan también.
  • Lo que hacen los demás nunca es suficiente. Buscan más o no son agradecidos con lo que han obtenido de los demás, porque al considerar que han sufrido mucho, entonces se merecen toda la ayuda y compasión.
  • Suelen ser personas que vivieron una infancia en una situación vulnerable y donde se le compadecía a cada rato.
  • Las personas cercanas suelen alejarse o perder relaciones ya sea de pareja, amigos o hasta laborales.

Estas son algunas preguntas que te podrían ayudar a reconocer lo que sientes.

¿Cómo te sientes la mayor parte del tiempo?
¿Te sientes impotente, con poco control sobre tu vida?
¿Enojado con el mundo, la vida, Dios, tus padres, etc.?
¿Vives una gran parte del tiempo con la sensación de que, por mucho que hagas, no resuelves tus problemas y tu sufrimiento?

Es momento de pedir ayuda.

“La lástima por uno mismo, es una de los narcóticos no farmacéuticos, mas destructivos. Es adictiva, da placer sólo al momento y separa a la víctima de la realidad”. John W. Gardner (Secretario de salud, educación y asistencia social, en Estados Unidos).

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